Igualada Belchi Abogados | TENGO UNA EMPRESA QUE SE ACOGIÓ A UN ERTE Y, FINALIZADO EL ESTADO DE ALARMA, NO PUEDO MANTENER TODOS LOS PUESTOS DE TRABAJO. ¿ESTARÉ OBLIGADO A DEVOLVER LAS AYUDAS?
Despacho de abogados especializado en asesoramiento a empresas, pymes y particulares. Actuación integral en toda España.
Derecho, abogado, abogacía, abogada, concursal, procedimiento, deuda, concurso, acreedores, pena, delito, multa, defensa, ayuda, consulta
16231
post-template-default,single,single-post,postid-16231,single-format-standard,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-child-theme-ver-1.0.0,qode-theme-ver-9.1.3,wpb-js-composer js-comp-ver-6.0.3,vc_responsive

TENGO UNA EMPRESA QUE SE ACOGIÓ A UN ERTE Y, FINALIZADO EL ESTADO DE ALARMA, NO PUEDO MANTENER TODOS LOS PUESTOS DE TRABAJO. ¿ESTARÉ OBLIGADO A DEVOLVER LAS AYUDAS?

01 Jun TENGO UNA EMPRESA QUE SE ACOGIÓ A UN ERTE Y, FINALIZADO EL ESTADO DE ALARMA, NO PUEDO MANTENER TODOS LOS PUESTOS DE TRABAJO. ¿ESTARÉ OBLIGADO A DEVOLVER LAS AYUDAS?

El RD-L 8/2020, de 17 de marzo, trató de solucionar la situación en que se encontraban muchas empresas que se habían visto obligadas a cerrar o al menos visto reducida su facturación de manera extraordinariamente alta como consecuencia de la declaración de estado de alarma estableciendo medidas extraordinarias en relación con procedimientos de suspensión de contratos y reducción de jornada por fuerza mayor derivada del COVID-19: se aplicaría el régimen previsto para los ERTES por fuerza mayor.

            Esas medidas extraordinarias, no obstante, estaban sujetas a un compromiso establecido en la DA 6ª: el de mantener el empleo durante un plazo de seis meses tras la reanudación de la actividad.    

Como quiera que esa redacción dejaba demasiadas dudas sin resolver, la Dirección General de Trabajo ya emitió un criterio interpretativo (y no vinculante) que entre otras cuestiones señalaba que no se entendería incumplido el compromiso de mantenimiento de empleo en ciertos supuestos que podían considerarse de sentido común (tales como jubilaciones, despidos disciplinarios declarados procedentes, expiración de tiempo convenido o realización de la obra….). Ese criterio se vio complementado por otro conforme al cual se podría ir renunciando a los ERTES total o parcialmente de forma progresiva, y un último oficio conforme al cual corresponde a la empresa, en función de sus circunstancias, decidir cuándo las causas que originaron el ERTE por fuerza mayor permiten la recuperación parcial de la actividad.

            Sin embargo, ahora que ha comenzado la desescalada, la duda que comienza a asaltar a muchos empresarios se sitúa en el día después: si serán capaces de mantener todos los puestos de trabajo de su empresa y, caso contrario, si se verán obligados a devolver la totalidad o parte de las ayudas recibidas, más aún con las últimas noticias publicadas relativas al criterio de la Dirección General de Trabajo según el cual los empresarios perderían parte de las bonificaciones para todos los trabajadores en el caso de incorporación parcial de los afectados por un ERTE.

             El RD-L 18/2020, de 12 de mayo, vino a dar respuesta a esas dudas dando una nueva regulación a la DA 6ª del RD-L 8/2020,  que no solo daba carácter normativo al criterio interpretativo ya emitido por la Dirección General de Trabajo aclarando que el compromiso de mantenimiento de empleo afectaba a los trabajadores afectados por ERTES y que las empresas que incumpliesen deberían reintegrar la totalidad de cotizaciones exoneradas con recargos e intereses, sino que además estableció que el compromiso de mantenimiento de empleo no sería exigible a aquellas empresas con riesgo de concurso de acreedores en los términos del art. 5.2 de la Ley 22/2003, de 9 de julio, Concursal.

            Al margen de la falta de previsión sobre el procedimiento a seguir para acreditar la concurrencia de esa situación (que hace recomendable, para mayor seguridad, contar con un buen informe pericial y valorar acudir a alguno de los instrumentos que la propia Ley Concursal contiene), lo cierto es que la nueva regulación da un respiro a las empresas que con la nueva situación económica se vean imposibilitadas para mantener todo el empleo, situación que hará imposible afrontar la eventual devolución a la Seguridad Social de las cotizaciones exoneradas y recargos, lo que sin duda puede ser la puntilla a la actividad empresarial.