Igualada Belchi Abogados | La responsabilidad del órgano de administración en el concurso: la responsabilidad por déficit.
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La responsabilidad del órgano de administración en el concurso: la responsabilidad por déficit.

08 Jun La responsabilidad del órgano de administración en el concurso: la responsabilidad por déficit.

 

En nuestro ordenamiento jurídico la Ley de Sociedades de Capital (LSC) regula expresamente la acción de responsabilidad objetiva o por deudas frente al órgano social para aquellos administradores sociales que no aborden de manera diligente las causas de disolución y, entre ellas, la disolución por deudas.

En este contexto de responsabilidad por deudas, y al margen del régimen societario de responsabilidad del órgano social previsto en la LSC, nos vamos a centrar en la responsabilidad concursal por déficit, prevista en el artículo 172 bis de la vigente Ley Concursal y en el artículo 456 del nuevo texto refundido de la Ley Concursal, cuya entrada en vigor se prevé para el próximo 1 de septiembre.

Para que tenga lugar dicha responsabilidad por déficit, ya sea de todos o algunos de los administradores, liquidadores, de hecho o de derecho, o apoderados o directores generales de la concursada, con o sin solidaridad, y a la cobertura total o parcial del déficit, será necesaria la concurrencia de una serie de presupuestos, y en concreto:

-Procederá como consecuencia de la existencia de la liquidación de la sociedad concursada.

-Surge a partir de la previa declaración de concurso culpable en la sección Sexta del concurso. Recordemos que el concurso se calificará como culpable, según la vigente Ley Concursal,

“cuando en la generación o agravación del estado de insolvencia hubiera mediado dolo o culpa grave del deudor o, si los tuviere, de sus representantes legales y, en caso de persona jurídica, de sus administradores o liquidadores, de hecho y de derecho, apoderados generales, de quienes hubieren tenido cualquiera de estas condiciones dentro de los dos años anteriores a la fecha de declaración de concurso, así como de sus socios conforme a lo dispuesto en el artículo 165.2”.

-Como elemento subjetivo, la concurrencia de los afectados de la culpabilidad del concurso, sin que se atribuya a los cómplices.

-La insuficiencia de la masa activa del concurso para sufragar los créditos del concurso, y ello incluye tanto los créditos concursales como contra la masa.

-Se trata de una responsabilidad de naturaleza resarcitoria (al haber mediado culpa o dolo en la generación o agravación de la insolvencia), y que lleva a individualizar en cada uno de los afectados su conducta y responsabilidad.

-Y, dicha condena puede ser por el todo o por la parte que se considere, en función de su participación en cada una de las conductas que dan origen a la calificación culpable del concurso, en función de que se acredite ese dolo o culpa grave en la conducta y que se ha producido la generación o agravación de la insolvencia.

Es más, el nuevo texto refundido de la Ley Concursal define expresamente qué se entiende por déficit (art. 456.2): “cuando el valor de los bienes y derechos de la masa activa según el inventario de la administración concursal sea inferior a la suma de los importes de los créditos reconocidos en la lista de acreedores”.

Es por ello por lo que en todo concurso de acreedores en el que medie la culpabilidad (y resto de presupuestos necesarios) por parte del administrador, de hecho o derecho, además de los efectos personales y patrimoniales que se derivan de dicha calificación de culpabilidad, podrá ver como responde con su patrimonio personal por la parte o el todo de los créditos masa y/o concursales que excedan del valor de los bienes y derechos de la masa activa.