Igualada Belchi Abogados | Detectar a tiempo una situación de insolvencia
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Detectar a tiempo una situación de insolvencia

07 Mar Detectar a tiempo una situación de insolvencia

No quiero hacer una entrada de contenido específicamente jurídico, así que baste con decir que el régimen jurídico de asociaciones y sociedades mercantiles difiere. Ahora bien, pese a esas diferencias, hay una serie de principios comunes, y entre ellos uno esencial: la obligación por parte de los gestores/administradores de llevar una gestión económica ordenada.

Pertenezco, desde hace muchos años a una asociación cultural cuya situación económica es, por decirlo de manera clara, desastrosa. Aunque su activo se encuentra valorado en varios millones de euros, lo cierto es que no cuenta con liquidez para poder afrontar sus obligaciones exigibles, lo que la ha conducido a un punto de asfixia económica del que creo que no se podrá salir por culpa de la ineficiencia de sus gestores.

Aunque esa falta de eficiencia ha sido una lacra presente desde hace ya unos cuantos años, nunca hasta ahora había sido tan grave. En los últimos cuatro años, se ha pasado de un déficit de apenas 21.000 € a otro de aproximadamente un millón de euros, y lo único que acierta a decirse desde la Junta de gobierno que la culpa es de las administraciones por haber dejado de dar las subvenciones que mantenían con vida la asociación.

Con independencia de que eso hecho sea cierto, hay una obligación por parte de quien ostenta la administración, tanto de asociaciones como de sociedades mercantiles, de actuar ante situaciones como la señalada antes. Probablemente, la pérdida de una buena parte de la financiación de cualquier entidad sea inevitable; pero lo que sí es perfectamente evitable es que transcurran cuatro años durante los cuales el pasivo aumente peligrosamente sin un incremento paralelo de un activo con el que poder hacerle frente. De no hacerlo, podría considerarse a los administradores responsables y por tanto se les podría obligar a responder del incremento del pasivo con su propio patrimonio, aplicando normas tanto de la Ley de Sociedades de Capital como de la Ley Concursal.

La realidad es que la inmensa mayoría de sociedades que acuden al concurso de acreedores acaban en liquidación, pese a que la intención manifestada de la Ley es la de lograr en la medida de lo posible la continuidad de la empresa. Por más que la situación de colapso en los Juzgados impida que los procedimientos se tramiten con agilidad, una actuación a tiempo por parte de los administradores evitaría en muchos casos la desaparición de la sociedad. Es difícil muchas veces asumir la necesidad de hacer cambios, o recortes, pero decía aquél, en mucho mejor la mitad de algo que la totalidad de nada. Hay una tendencia en muchos empresarios, lógica, a intentar buscar ese último negocio que pueda salvar a la sociedad para mantenerlo igual salvando todos los puestos de trabajo, o a llamar a todas las puertas posibles…. pero lo más fácil, muchas veces, es comenzar con reordenar el negocio desde dentro. Volviendo al ejemplo de la asociación a la que pernezco, los lloros por la pérdida de las subvenciones son poco justificables si tenemos en cuenta esa realidad venía siendo advertida desde las administraciones competentes. Y se han perdido cuatro años preciosos para tratar de reducir el gasto, buscar otras vías de financiación (razonables) y, en suma, lograr una autonomía económica que finalmente no ha llegado. En cuanto a la responsabilidad personal de los miembros de la Junta de gobierno responsable…. un millón es mucho dinero. Veremos lo que pasa.

Recuerde: al primer síntoma de problemas económicos, siéntese, reflexione, y actúe rápido. Cada día que se pierde hace mucho más difícil encontrar una solución a su situación.